| Tiempo de preparación | Tiempo de cocción | Tiempo total | Raciones |
|---|---|---|---|
| 10 minutos | 20 minutos | 30 minutos | 4 |
¿Qué es la sopa de calabacín y albahaca?
Triturar una verdura directamente en su propio caldo es una de las formas más antiguas de espesar una sopa sin harina ni nata, y funciona porque la verdura se desintegra lo suficiente como para aportar textura por sí sola. En esta versión se utiliza el calabacín para eso y se añade albahaca fresca a la olla una vez retirada del fuego, para que las hojas mantengan su color y aroma en lugar de perderlo. El resultado es un plato compuesto casi en su totalidad por alimentos que calman la inflamación.
¿Qué hace que esta receta sea antiinflamatoria?
El calabacín aporta carotenoides, como la luteína y la zeaxantina, además de una buena dosis de potasio, y su alto contenido en agua es lo que hace que quede con una textura sedosa sin necesidad de añadir ni una gota de nata. La albahaca, que se añade fuera del fuego, contiene ácido rosmarínico y eugenol, compuestos que pierden sus propiedades cuanto más tiempo se calientan a fuego directo.
La cebolla y el ajo aportan compuestos organosulfurados y quercetina, y un caldo de huesos casero aporta glicina y gelatina, en lugar de los aditivos y las mezclas de especias no especificadas que se encuentran en la mayoría de los caldos envasados.
Todos los ingredientes cumplen con la fase de eliminación de la dieta AIP. No lleva cereales, legumbres, solanáceas, lácteos, huevos, frutos secos, semillas ni especias a base de semillas, y la cremosidad de la sopa viene exclusivamente del calabacín triturado, en lugar de nata o leche de coco, siempre y cuando el caldo de huesos sea casero y no comprado, ya que los caldos comerciales suelen contener aditivos o mezclas de especias no indicadas en la etiqueta.
Ingredientes
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cebolla amarilla mediana, cortada en dados
- 3 dientes de ajo, picados
- 4 calabacines medianos, troceados (unas 2 libras)
- 3 tazas de caldo de huesos de pollo casero
- 1 taza de hojas de albahaca fresca, bien apretadas
- 3/4 de cucharadita de sal marina
- 1 cucharada de zumo de limón
Cómo llegar
Paso 1
Calienta el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio y añade la cebolla. Cocínala durante 4 o 5 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté blanda y transparente, sin que se dore.
Paso 2
Añade el ajo y rehógalo durante 30 segundos, removiendo, hasta que desprenda aroma. El ajo se quema rápido en aceite caliente, y el ajo quemado se vuelve amargo enseguida.
Paso 3
Añade el calabacín troceado y cocínalo durante 3 o 4 minutos, removiendo, antes de añadir cualquier líquido, para que coja el sabor de la grasa antes de que entre en contacto con el caldo.
Paso 4
Echa el caldo de huesos, deja que hierva a fuego lento y cocina entre 10 y 12 minutos, hasta que el calabacín esté completamente tierno.
Paso 5
Retira la olla del fuego y añade la albahaca y la sal, removiendo para que el calor residual ablande las hojas. La albahaca hervida se oscurece y se vuelve amarga, mientras que la que se ablanda fuera del fuego conserva su color y su aroma, y esa es la diferencia entre una sopa verde y una gris.
Paso 6
Tritúralo hasta que quede sedoso, con una batidora de mano o una batidora de vaso, en tandas, dejando la tapa entreabierta para que salga el vapor. El calabacín se tritura hasta conseguir una textura que la gente pensaría que lleva nata, porque su pulpa es casi toda agua contenida en paredes celulares blandas, y en este plato no hay ningún producto lácteo.
Paso 7
Añade el zumo de limón al final y pruébalo para ver si le falta sal. Si lo añades antes, el calor le quita el brillo.
Información nutricional (por ración)
| Calorías | 130 |
| Grasa | 8g |
| Hidratos de carbono | 11 g |
| Proteína | 5g |
InflammaScore
1 ¡Bien! Potencial de inflamación muy bajo
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
P1: ¿Esta receta es apta para la fase de eliminación de la dieta AIP?
R1: Sí. El aceite de oliva, la cebolla, el ajo, el calabacín, el caldo de huesos casero, la albahaca, la sal marina y el zumo de limón están permitidos durante la dieta de eliminación. La cremosidad viene totalmente del calabacín batido, en lugar de la nata o cualquier otro producto lácteo, y el caldo tiene que ser casero, ya que los caldos comerciales suelen contener aditivos o mezclas de especias que no aparecen en la etiqueta.
Pregunta 2: ¿Por qué mi sopa ha quedado de un color gris verdoso y sin brillo?
R2: Casi siempre se debe a que la albahaca se ha hervido en la olla o a que la sopa se ha dejado sin tapar mientras aún estaba caliente. Escaldar la albahaca una vez que la olla se haya retirado del fuego y triturarla enseguida, ya que el color se va perdiendo cuanto más tiempo se mantiene caliente.
Pregunta 3: ¿Puedo comerme esta sopa fría?
R3: Sí, queda muy bien frío, más parecido a un gazpacho ligero. El frío atenúa el sabor, así que añade un poco más de zumo de limón y comprueba de nuevo la sal antes de servirlo.
Pregunta 4: ¿Cómo puedo hacer que esta sopa sea más saciante?
A4: Añade pollo cocido desmenuzado después de batirlo para darle proteínas, o incorpora una cucharada de leche de coco para darle más cuerpo. Cualquiera de las dos opciones convierte este plato de entrante en algo más parecido a una comida completa.
P5: ¿Se puede congelar bien esta sopa?
R5: Sí, se conserva unos 3 meses si lo divides en raciones antes. La textura se mantiene intacta, ya que no lleva lácteos que se separen al descongelarlo, aunque el aroma de la albahaca se va perdiendo, así que si le echas unas hojitas frescas al plato cuando lo recalientes, vuelve a salir todo el sabor.



